La señora del colmado
jun
A sólo unos pocos pasos tengo un supermercado grande que ofrece una gran variedad de productos, incluyendo una amplia selección en frutas frescas. Esta mañana, cuando caminaba y pasaba el supermercado en vía a un pequeño colmado en la esquina, me preguntaba: ¿cuál es la razón por la que suelo frecuentar este colmado que aunque también tiene frutas frescas, la oferta es limitada en comparación, y los precios suelen ser menos competitivos?
Porque el colmado tiene algo que todavía no he logrado conseguir en las grandes superficies: una atención al cliente excepcional. Desde el primer día en que entré a su pequeña tienda, me impresionó como la señora del colmado siempre ha sido muy atenta y amable. Una sonrisa que te da la bienvenida y te pregunta cómo te puede ayudar, cómo te puede asistir, y durante todo el proceso sientes que realmente se preocupa porque encuentres lo que estás buscando, y si no lo haces, te aconseja otro sitio donde puedes encontrarlo (incluyendo el supermercado que está al lado!).
Es verdad que cada día hay menos colmados, y más supermercados grandes. Pero este ha conseguido sobrevivir y os aseguro que viendo el tráfico de gente que entra cada día, continuará existiendo por mucho más tiempo. Quizás sin saberlo, ella ha descubierto que el secreto para competir con los grandes y sobresalir es ir un poco más allá de simplemente proveer un producto. El secreto está en dar un servicio de calidad y atención donde salgas de su tienda un poco mejor que cuando entraste.
Vivimos en tiempos en los que el estrés está por todo nuestro alrededor. Pero esto sólo significa que es más fácil sobresalir y diferenciarte en la atención al cliente, porque nuestra necesidad humana para que se nos hoya y se nos tome en cuenta, se agudiza aún más. Tomemos una lección de la señora del colmado y esforcémonos un poco más en nuestra atención y servicio al cliente. Recordemos que el cliente somos nosotros también. Este pequeño cambio puede representar la razón por la que tus clientes preferirán venir a ti, aunque estés un poco más lejos, o incluso aunque tus precios no sean los más competitivos.
-Franklin





























